CALICO SKIES RADIO / 100% McCARTNEY

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Todos los lunes de 20 a 22 (hora argentina)

martes, 24 de mayo de 2016

'COMING UP' BAJO LA VISIÓN DE 'PURE McCARTNEY'

Londres, 24 de mayo (Calico Skies Blog).-

Paul McCartney compartió un video en su cuenta de You Tube, a manera de promoción de 'Pure McCartney' a editarse el 10 de junio, con la historia del hit 'Coming Up' del disco 'McCartney II' de 1980.




PAUL SOBRE EL INICIO DE WINGS: "NO ÉRAMOS UN BUEN GRUPO"

Londres, 24 de mayo (Calico Skies Blog).-
Fuente: The Telegraph (Inglaterra)

En declaraciones a BBC de Londres, en los estudios Media Vale para el programa de John Wilson, para el programa 'Mastertapes', que se verá el próximo sábado por completo. Frente a una audiencia que incluía al actor Brad Pitt y al músico Paul Weller, McCartney se refirió al inicio de Wings: "Éramos terribles. No éramos un buen grupo. La gente decía: 'Bueno, Linda.. no puede tocar teclados', y era verdad".
Y agregó: "Pero bueno, Lennon no podía tocar la guitarra cuando empezamos. Sabíamos que Linda no podía tocar, no nos conocíamos entre nosotros, pero hemos aprendido. Hemos tenido algunas experiencias divertidas. Mirando hacia atrás, estoy muy contento de haberlo hecho".
Paul fundó Wings en 1971 y la primera formación lo tuvo al frente junto con Linda, el guitarrista Denny Laine y el baterista Denny Seiwell.
"La gente me decía: 'Hacé un supergrupo con muchas estrellas', pero otra razón busqué volver al punto de partida, como lo hice con Los Beatles".

McCARTNEY: "ME DEPRIMÍ TRAS LA SEPARACIÓN DE LOS BEATLES"

Londres, 24 de mayo (Calico Skies Blog).-
Fuente: EFE


En un programa radial de la BBC, Paul McCartney habló sobre la separación de The Beatles y aseguró que, tras la ruptura, pasó por una depresión que casi lo lleva a dejar la música.

El ex Beatle también contó que empezó a beber mucho al sentir la pérdida después de que la banda de Liverpool decidiera disolverse en 1970, según su relato que será emitido el próximo sábado en el programa "Mastertapes" de Radio 4.
"Fue difícil saber qué hacer después de los Beatles. ¿Qué es lo que sigue? Estaba deprimido. Tú igual lo estarías. Estabas terminando con tus amigos de la vida, así que le di a la botella", dijo.
Los Beatles se separaron oficialmente en 1970 al publicar su álbum "Let it be".
"El negocio nos separó", reconoció McCartney, que dice que la separación le provocó una depresión ya que no sabía "si iba a continuar en la música", por lo que se marchó a Escocia un tiempo y empezó a beber.
Según explicó, fue su mujer de entonces, Linda, la que le empujó a salir de la situación al formar con ella el grupo musical "Wings".
"No fue un buen grupo. La gente decía que Linda no podía tocar el teclado, y era verdad", dijo.
En su conversación con la BBC, McCartney también expresó su tranquilidad por haber mejorado su relación con John Lennon antes de que éste fuese asesinado en Nueva York en diciembre de 1980.
"Fue realmente grandioso que estuviéramos otra vez juntos antes de su muerte porque hubiera sido (algo) muy difícil de llevar", contó el músico del cuarteto británico.
Entre otras cosas, McCartney reconoció que la competencia que sentía con Lennon cuando formaban el grupo le ayudó a crear algunos de sus mejores trabajos musicales.
"Cuando eres joven, te pasan cosas mágicas, estar en la banda, la competencia con John, ser unos niños y de repente ser famosos y ello dio paso a un buen trabajo", finalizó.




sábado, 21 de mayo de 2016

'ONE ON ONE': LA PLATA, EL CONCIERTO (2DA NOCHE)

Buenos Aires, 21 de mayo (Calico Skies Blog).-


Por Julio Martínez

Cada día tratamos de llevar adelante nuestra vida. Lo hacemos de la mejor manera posible, como podemos, con resultados diferentes. A veces nos brotan sonrisas y otras nos lamentamos. El mundo puede ser un lugar agradable, pero también hostil, calculador y egoísta. Hay múltiples caminos para elegir en busca de la felicidad y creemos firmemente que sin la música, eso no sería posible. Y vamos más allá. Sin Paul McCartney, esto sería aburrido.
La vida es corta y a veces complicada, pero por suerte están los artistas, y entre ellos, está Paul McCartney, ese hombre, abuelo ya, viejito piola que con 73 años genera diferentes emociones cuando lo ves en un escenario. McCartney es predecible en sus conciertos, pero no sabemos cómo lo hace (o al menos explicarlo) y te sorprende. Te atrapa, te hipnotiza, te reís con los mismos chistes, con su "buen español". La música te absorbe y cuando en la previa deseabas que esa canción tantas veces interpretada le ceda el lugar a otra, la volves a entonar como si fuese la primera vez.
Paul volvió a la Argentina el sábado pasado y durante una semana percibimos su magia. En Córdoba o en La Plata fue igual. Con matices distintos, pero bajo el meridiano McCartniano, regido por un mundo de optimismo y tontas canciones de amor.
Paul McCartney es un artista único. No hay otro como él. Más allá de la ausencia de objetividad en este medio de comunicación, si nos acercamos lo más posible a ella, ratificaríamos de todos modos esa sentencia. McCartney porta entre sus manos el mejor repertorio que un músico puede brindar a un espectador y a eso le agrega un profesionalismo certero que lo mantiene en forma.
Sus ganas, su amor por la música y el agradecimiento por hacer lo que le gusta resultan una bendición, no solo para él, también para sus fans que lo siguen aquí, allá y en todas partes. Así se explica entonces porqué, aun cuando muchos de ellos lo vieron en reiteradas ocasiones, hagan un esfuerzo considerable por asistir a sus recitales.
La simbiosis entre McCartney y el público argentino es real, tangible y pasional. A él le agrada presentarse ante una audiencia sedienta de sus canciones, que no se quedarán en la baldosa que delimita sus asientos y que saltarán, cantarán, reirán y llorarán cuando la ocasión lo amerite. Y la gente admira lo que él hace en un escenario. Sus canciones, por supuesto, son el eje de esta historia.
El segundo y último concierto en La Plata fue otra prueba de lo difícil que es atribuirle nuevos adjetivos para calificarlos. Ya utilizamos todos. Desde memorable, imborrable, extraordinario hasta magnífico, inolvidable y excelente. Aun así, podemos hacer una diferenciación y el show del jueves 19 fue único, como le suelen decir al estadio Ciudad La Plata o único como en definitiva es el propio McCartney.
Las emociones aun sobrevolaban el lugar desde el show del martes pasado y a su vez ayudaron para continuar con el envión, para prepararse de cara al último acto.
Después de la espera por la apertura de puertas y la presentación de El Kuelgue, la banda telonera, la irrupción de DJ Chris, un número puesto en la gira, calentó motores en otra jornada fría en La Plata. Las canciones remixadas de Los Beatles, Wings y Paul solista no hicieron más que cebar a la multitud ansiosa. Algunos repitieron el ritual y otros, por primera vez, sintieron en carne propia los efectos de un recital de Paul McCartney.
Las pantallas laterales del escenario de 40 toneladas mostraron en fotografías la vida de McCartney y cuando 'Junior's Farm', en versión para boliches, era la banda de sonido, el barullo de una orquesta en crecimiento alertó a todos. La confirmación llegó con la frase de 'The End' en los parlantes y la imposición del famoso bajo Höfner dieron paso a la entrada de la persona más importante de la noche. Un caballero inglés, enfundado con saco celeste, un chaleco, camisa blanca, jean azul y botas clásicas saludó con la mirada a 55 mil espectadores. A continuación, efectuó un conteo que puso en marcha un juego de seducción constante y mutuo.
El acorde de 'A Hard Day's Night' fue directo al corazón; demoledor y motivador. El shock duró unos segundos. Cuando reaccionaron, hubo baile y cántico. El solo de guitarra de Rusty Anderson provocó el acompañamiento de los espectadores que calentaron la garganta. La fiesta había comenzado y estaban todos invitados.
La interpretación de 'Save Us' no alteró la locura de los asistentes, menos aun en esos que se saben de memoria las canciones del disco 'New'. Luego, McCartney se acercó al micrófono para saludar: "¡Hola Buenos Aires! ¿Qué onda, che?", una sentencia rayana a lo simpático y menos acartonada que el martes pasado, alejada de toda polémica, como en Córdoba. Después, Paul arremetió con 'Can't Buy Me Love' que también fue celebrada por todos.
McCartney bien podría descansar en un colchón de obras monumentales, esas que compuso junto con John Lennon en Los Beatles, pero afortunadamente no cayó en eso. Cada presentación en vivo significa para Macca una nueva oportunidad para resaltar registros en solitario que para una porción de los fanáticos están a la par o incluso por encima de la investidura "liverpooliana". De esa manera, 'Letting Go', una canción de Wings que en 1975 no tuvo un buen desempeño en los charts, pero que en 'One On One', o como lo fue en 'Up And Coming', se infiere como acertadísima. Con 'Temporary Secretary', relatada por Paul en castellano como un primer intento "electrónico", demostró lo avanzado e inquieto que podía ser en 1980. Además le dio un mimo enorme al fanático incondicional, al que colecciona sus discos solistas y los pondera por sobre el material beatle. 


Cuando la guitarra Les Paul apareció en el escenario, Macca se quitó el saco para 'Let Me Roll It', más la coda de 'Foxy Lady' de Jimi Hendrix. La faena roquera se extendió con 'I've Got A Feeling' que notició un error de McCartney en el último riff, como si se hubiese olvidado de su conformación, lo cual generó risas "al paso" para maquillar el momento, pero dejaron a Macca con un sabor amargo; para él nada puede fallar.
La dedicatoria a Nancy Shevell llegó con 'My Valentine' desde el piano y desde ese mismo lugar, McCartney saludó a los WingsFans con la indestructible 'Nineteen Hundred And Eighty Five'. La montaña rusa de emociones desplegó su paso con la nueva versión de 'Here, There And Everywhere' y cerró con la emotiva 'Maybe I'm Amazed', dedicada a Linda McCartney, que denotó el paso del tiempo para Paul en su intento por alcanzar las notas de una melodía compleja.
Los beatlemaníacos levantaron sus credenciales con 'We Can Work It Out', el tema que inauguró la faceta acústica del concierto que prosiguió con 'In Spite All Of The Danger', advertida por McCartney en castellano como "la primera canción" que grabaron Los Beatles. Esta vez, a diferencia del primer show, el resto de la banda, con Rusty, Brian Ray, 'Wix' Wickens y Abe Laboriel Jr., aguardó con concentración una posible repetición del estribillo por parte de Paul que los tomó por sorpresa el martes pasado. El público tuvo su participación en el "Oh, oh, ohhhh!" y Paul los felicitó.


La próxima movida beatle fue 'You Won't See Me' que incluyó la revelación del secreto mejor guardado por Macca: cómo compone sus canciones. Una versión espléndida precedida por la inmortal 'Love Me Do', muy festejada por el público argento en todas sus edades. Ni hablar cuando el punteo de guitarra criolla anunció 'And I Love Her' con el movimiento pélvico y simpático de espaldas de McCartney para la reacción de la platea femenina.
Un punto alto de otra noche tan fría como emotiva fue con 'Blackbird' y 'Here Today', dedicada a John Lennon. Con su guitarra acústica, Paul, más cerca del cielo mediante una tarima elevada, observó a todos desde allí y comprobó que las lágrimas de muchos de sus seguidores no eran cuento.
McCartney volvió al llano para ubicarse detrás de su piano psicodélico para el llamado de 'Queenie Eye' y 'New', otro instante de revisión de su último trabajo. Aquel corte fallido en el final de 'New' en Córdoba quedó subsanado y claro con los conciertos en La Plata para satisfacción de McCartney.
Los acordes en piano para 'The Fool On The Hill' devolvieron el espíritu beatle a la noche platense con una melodía que endulzó los oídos mientras 'Lady Madonna', bajo la la influencia de Fats Domino, otorgó una buena dosis de rock.
McCartney se vio en la necesidad de exhibir un calendario actualizado a los tiempos que corren y la colaboración con Rihanna y Kanye West, que suscitó un pequeño debate, lo erigió al lugar que supo ocupar en los ránkings de los sesenta y setenta. En la noche de La Plata se cantó por 'FourFiveSeconds' al estilo McCartniano.
A partir de entonces, el concierto entró en una etapa de definición con canciones que ocupan un espacio inmortal en el inconsciente colectivo como 'Eleanor Rigby'. Tampoco quedó exento de tesoros escondidos como 'Being For The Benefit Of Mr Kite!', un tema más atribuído a Lennon que a McCartney quien se empeña en dejar por sentado que tuvo algo que ver con su concepción.
Cuando Paul dejó el bajo Höfner por un ukelele se materializó el tributo a George Harrison a quien Macca catalogó como gran interprete de ese pequeño instrumento de cuerdas. 'Something', el poema hecho canción que Frank Sinatra atribuyo a Lennon/McCartney, fue acompañada de imágenes entrañables y nostáligicas de Paul con George, de Los Beatles, del propio George, y Los Threatles, tal como se los denominaban a Paul, George y Ringo para el proyecto antologico de mediados de los noventa. Una mirada alrededor bastó para advertir lágrimas en las mejillas, en especial de aquellos que adoran a Harrison, que nunca pudieron verlo en vivo, pero que encontraron un consuelo con el tributo de McCartney, tal como aquellos con John en 'Here Today'.
McCartney sabe dosificar los momentos. Ahora, la montaña rusa de las emociones hizo escala en la fiesta, esa que Paul armó para los argentinos y tuvo epicentro con 'Ob La Di - Ob La Da', una creación criticada en su momento, incluida en el disco 'The Beatles' de 1968, pero que resistió hasta su aceptación y valoración como influencia. Paul solicitó antes del comienzo la ayuda del público para la entonación del estribillo. Los argentinos corroboraron su prestación infatigable, cantaron con todas sus fuerzas, al unísono y afinados, para beneplácito de Paul y su banda.
Wings tuvo un lugar más con la clásica 'Band On The Run' y el rock de 'Back In The USSR' hizo delirar a todos.
El sonido de las teclas del piano para 'Let It Be' iluminaron los corazones de los hombres y mujeres en el estadio Ciudad La Plata mientras los melancólicos no dejaron de cruzar instantáneas por su mente con más lágrimas derramadas. El mensaje de McCartney caló hondo y costó recuperarse. La manera que encontró para levantarnos el ánimo fue explosiva. Mediante 'Live And Let Die' los colores rojo y amarillo predominaron, mientras el calor de las llamas invadió los rostros fríos de los espectadores en un delirio que llegó a su punto máximo.
Sin embargo, este británico de 73 años no se quedó ahí, fue por más para concretar su conquista a los espectadores. 'Hey Jude' fue un canto en la noche que encendió luces en la oscuridad, entre los asistentes, en un espectáculo maravilloso mientras las gargantas se enrojecieron con la narración de Jude (inspirado en Julian Lennon) y una canción triste qie debía mejorar. Paul percibió la buena vibra del público argentino, se dio cuenta que estaban dispuestos a disfrutarla de principio a fin. Entonces, la coda se extendió más que en Córdoba y el primer show en La Plata. Su cara de alegría denotó entusiasmó para más vueltas. Los carteles blancos con la sílaba 'Na' en negro se multiplicaron en el crepúsculo y así, el mundo se detuvo por un instante. Una burbuja gigante se adueñó del estadio como una especie de máquina del tiempo donde los sesenta, Los Beatles, el mensaje de amor y paz se instalaron durante siete minutos. Ovación de pie para Paul quien se refugió unos minutos ante el clamor de 55 mil espectadores que no se movieron de sus lugares. Querían más. Y habría algo más aunque otra vez, sin explicación, no hubo aparición de bandera argentina en el escenario para el regreso.
La canción más versionada de todos los tiempos no podía faltar. Nadie imagina a Paul sin cantar 'Yesterday', incluida en el disco beatle 'Help!' de 1965 que para muchos, entre entendidos y no tanto, implica perfección. 


Las agujas del reloj se aproximaron al epílogo cuando Paul se dio un tiempo para convocar a más fanáticos al escenario, tal como lo hizo con la niña Leila el martes pasado, en un gesto que creíamos que tenía reservado solo para otros países. Esta vez, Leila Molina ("¿Aquí todas se llaman Leila?", dijo Macca entre risas), Agostina, Lucía y Shelly, una brasileña que recibió algunos silbidos en cuanto se reveló su nacionalidad, fueron las afortunadas.
La distracción se resolvió con otro gran guiño a los WingsFans. La introducción de 'Jet' fue una sorpresa mayúscula en reemplazo de la frenética 'Hi Hi Hi'.
El jolgorio desatado por McCartney con 'Birthday' puso otra vez a todos de pie, con las manos sobre la cabeza, con las palmas rojas de tanto de aplaudir y las piernas algo cansadas después de tanto sacudón, incluidas las horas de espera en la previa.
Paul agradeció a su banda, al staff que hace posible 'One On One' y también a los concurrentes que tras dos horas y 40 minutos expresaron sus emociones, cuestión que tocó a McCartney. "Ustedes saben que los amamos", dijo Macca antes de arremeter con 'Golden Slumbers'/'Carry That Weight'/'The End', el medley del disco 'Abbey Road', un fiel testimonio del fin de un ciclo, de un sueño dorado y  de un grupo de música irrepetible.


Con las pocas fuerzas que quedaron, la gente elevó su voz, mientras McCartney, Anderson y Ray se retaron a duelo de guitarras. Luego de la frase cósmica de 'The End', McCartney se acercó al micrófono con un anuncio que dejó esperanza: "Hasta la próxima, see you next time!".
La lluvia de papelitos, el humo y la mano en alto de McCartney en la retirada, sumado al comienzo en los parlantes de 'Hey Diddle' en armonía con Linda, fueron la postal del adiós, una despedida amortiguada con la promesa de McCartney.
La vida es muy corta, tal como reza el puente de 'We Can Work It Out', y "no hay tiempo para quejarse y pelearse". Puede ser placentera, tosca o llevadera, pero para cada una de esas situaciones tenemos algo para hacerles frente: aun nos quedan Paul McCartney, sus canciones inmortales y sus conciertos magistrales.





jueves, 19 de mayo de 2016

McCARTNEY SE DESPIDE DE LA ARGENTINA CON SEGUNDO SHOW EN LA PLATA

Buenos Aires, 19 de mayo (Calico Skies Blog).-

Foto: Paul McCartney (Instagram)

Paul McCartney se presentará esta noche en el estadio Ciudad La Plata, en el marco de la gira 'One On One', y se despedirá de la Argentina después de los conciertos en Córdoba y la ciudad de las diagonales.
A partir de las 21, McCartney saldrá a escena una vez más, luego de El Kuelgue (19) y DJ Chris (19.50), para emocionarnos en un recorrido por su carrera, desde los Quarrymen, pasando por Los Beatles y Wings, hasta su último disco solista, 'New', de 2013.
El interrogante quedará en el aire de la noche cuando termine el concierto de McCartney tras dos horas y media. ¿Será su última visita a la Argentina? ¿Volverá? Si dice: "See you next time!", habrá que creerle. Hasta ahora cumplió.
Para ver el show de Paul hay que dirigirse temprano al estadio porque queda lejos, en especial para los que viven en la Ciudad de Buenos Aires, y además están programados varios cortes en distintos puntos.
Asimismo, se recomienda llevar abrigo. El martes pasado se registró un frío extremo, como suele suceder en esta época del año y más aun en La Plata.
McCartnianos, a disfrutar cada minuto; se viene la última función de Paul McCartney en la Argentina y ojalá no sea la última.

Seguí las alternativas del segundo concierto en La Plata en Twitter: @calicoradio.
Mañana, la crónica en CALICO SKIES BLOG

miércoles, 18 de mayo de 2016

'ONE ON ONE': LA PLATA, EL CONCIERTO (1RA NOCHE)

Buenos Aires, 18 de mayo (Calico Skies Blog).-

Julio Martínez para Agencia Télam y Calico Skies Blog


Paul McCartney le puso calor a la fría noche en el estadio Ciudad La Plata con un concierto memorable, de altísima calidad musical, en el marco de la gira ‘One On One’ con el primero de sus dos shows programados en la capital bonaerense.
Acorde a su talla musical, McCartney no decepcionó a los más de 50 mil espectadores que encontraron en las canciones de la leyenda británica el calor para soportar el frío extremo a través de uno de los mejores repertorios que un artista puede ofrecer en un concierto en el mundo.

McCartney lo hizo de nuevo. Como en Córdoba el doming pasado, como en sus recordados conciertos de 1993, cuando tenía a Linda McCartney en la banda, o en noviembre de 2010. Su vitalidad, energía y sus ganas de hacer lo que ama resultan envidiables.

Macca, con sacón azul oscuro, camisa celeste y pantalones negros, invitó a todos a una gran fiesta con el estruendoso acorde de 'A Hard Day's Night', el éxito beatle de 1964, que significó la bienvenida a sus seguidores en el Ciudad La Plata. La rockera 'Save Us' de su último disco 'New', de 2013, no desentonó. Segundos después, ensayó un saludo: "Hola Buenos Aires, hola chicos!", que desterró cualquier polémica con lo que generó su "Hola culiados!" en Córdoba. Y si al público le habían quedado más ganas de 'Beatlemanía', McCartney se despachó con 'Can't Buy Me Love'.
Los siguientes números, como 'Letting Go', la experimental 'Temporary Secretary' del álbum 'McCartney II' y 'Let me Roll It', de su banda setentosa Wings, le dieron respiro a la multitud que cayó a sus pies otra vez, como tantas veces en la noche, con 'I've Got A Feeling' del disco 'Let It Be'.
El punto aparte se dio con Abe Laboriel Jr, su baterista, quien tuvo un error mínimo en el final de 'Foxy Lady' que recibió una advertencia de Paul, pero a su manera, es decir, con buenos modales. El propio Abe también tuvo un segundo de duda en 'Maybe I'm Amazed' que generó otra mirada de McCartney desde el piano, pero con otra sonrisa como diciendo: "Vamos Abe, tu puedes!".
Sin embargo, Paul, quien ha mejorado en la prestancia de su voz, no se queda solo en las canciones de Los Beatles para potenciar su show. También recurre a lo mejor de Wings con 'Nineteen Hundred And Eighty Five' o 'Maybe I'm Amazed', dedicada a Linda Eastman, su esposa que falleció en 1998.
McCartney también es buenos modales, es diplomacia en el escenario, con gran manejo del mismo, con la advertencia: "Esta noche voy a tratar de hablar en español, pero voy a hablar más en inglés". La gente lo quiere, y se lo hizo saber. Él supo devolver toda esa devoción que agradece desde que se hizo cargo definitivamente del legado beatle.
Con 'We Can Work It Out' se inició una saga de canciones acústicas con 'In Spite Of All The Danger' ("La primera canción que grabamos con Los Beatles", dijo Paul) y 'And I Love Her', siendo 'Love Me Do' la más sentida para los asistentes. Ese tema, de 1962, fue un fiel reflejo de cómo Los Beatles aun siguen vigentes. En una simple canción pop se genera una revolución, difícil de frenar, aun en éstos días.
Paul se divirtió, como cuando hizo una 'jam' del clásico cántico argentino en los conciertos: "Oh, oh, oh!!!" en guitarra acústica. También se rió en 'Something', cuando olvidó una parte de la letra, pero salió bien del paso y todo está perdonado, porque es Paul McCartney, una de las mentes (la otra es John Lennon, claro) que cambió el modo de escuchar y hacer música.
Las emociones fueron fuertes con 'Blackbird' y 'Here Today', dedicada a Lennon en una conversación que nunca tuvieron, y hasta se animó a incluir 'FourFiveSeconds', el éxito que supo compartir junto Rihanna y Kanye West.
En el medio, McCartney volvió al disco 'New' con la electrizante 'Queenie Eye' y la canción que le dio nombre al álbum.
Las horas pasaron rápido y la multitud, cuando quiso acordar, ya estaba en el pegadizo estribillo de 'Band On The Run', el gran éxito de Wings, y con lágrimas en las mejillas en los acordes de 'Let It Be'. Previamente, los beatlemaníacos celebraron 'The Fool On The Hill', 'Lady Madonna', 'Being For The Benefit Of Mr, Kite!' y 'Eleanor Rigby'. El gran festejo y desahogo llegó con 'Live And Let Die', después de tanto fuego de artificio desperdigado en el aire.
McCartney tuvo más para dar y fue letal: 'Hey Jude', para cantar una extensa coda que pareció detener el mundo por un instante, para olvidar cualquier problema, para creer que se vive en un mundo mejor, como ese mensaje que supieron propagar Los Beatles en los sesenta.
El bueno de Paul no tomó ni una sola gota de agua y solo se retiró del escenario para el esperado 'bis' que fue antológico.
En su regreso, con el sacón para paliar la baja temperatura, primero entonó 'Yesterday' y la canción más versionada del mundo no falló, pero otro de los momentos altos de la fría noche platense fue la invitación para Leila, una niña de 10 años que se dio el lujo de cantar y tocar con un bajo 'Get Back', que gratamente volvió al setlist, junto con Paul y su banda.
La aparición de Leila, junto con su mamá Mariana, significó la primera vez que McCartney convocó a un fan en el escenario para cantar una de sus canciones en un concierto. Sucedió en pruebas de sonido anteriores, pero nunca, hasta ayer, en un show.

Luego de despedirse de las argentinas Leila y su madre, Macca y toda su banda arrancaron con "Birthday" y tras escuchar al publico aullando y vibrando, arremetieron con el meddley integrado por "Golden Slumbers/Carry That Weight/The End'.
Tras la catarata musical de los últimos minutos y ante una ovación atronadora, McCartney se despidió con: "Fue una noche maravillosa, Buenos Aires. Nos vemos la próxima. See you next time!".

Paul tendrá otro inolvidable encuentro con el público argentino el próximo jueves, cuando ofrezca el segundo show en La Plata, y aunque repita el repertorio, nos volverá a sorprender, como lo hizo toda su vida.


Lista de temas / La Plata, 17 de mayo, Ciudad La Plata / 'One On One' 2016
1. 'A Hard Day's Night'
2. 'Save Us'

3. 'Can't Buy Me Love'
4. 'Letting Go' 
5. 'Temporary Secretary'
5. 'Let Me Roll It' / 'Foxy Lady'
6. 'I've Got A Feeling'
7. 'My Valentine' 
8. 'Nineteen Hundred And EightyFive'
9. 'Here There And Everywhere'
10. 'Maybe I'm Amazed'
11. 'We Can Work It Out'
12. 'In Spite All Of The Danger'
13. 'You Won't See Me'
14. 'Love Me Do'
15. 'And I Love Her'
16. 'Blackbird'
17. 'Here Today'
18. 'Queenie Eye'
19. 'New'
20. 'The Fool On The Hill'
21. 'Lady Madonna'

22. 'FourFiveSeconds'
23. 'Eleanor Rigby' 
24. 'Being For The Benefit Of Mr Kite!'
25. 'Something'
26. 'Ob La Di-Ob La Da'
27. 'Band On The Run'
28. 'Back In The USSR'
29. 'Let It Be'
30. 'Live And Let Die'
31. 'Hey Jude'

32. 'Yesterday'
33. 'Hi Hi Hi' 

34. 'Get Back' (junto con la fanática Leila, de 10 años, en voz y bajo)
35. 'Birthday'
36. 'Golden Slumbers/Carry That Weight/The End'


SOUNDCHECK
Foto: @PaulMcCartney (Twitter)
Paul McCartney ofreció un concierto magistral en el estadio Ciudad La Plata, pero mucho antes de su primera presentación en tierra platense deleitó a un público selecto mediante la prueba de sonido.
A partir de las 16.54, cuando aun había rastros de sol en la tarde fría y nublada de La Plata, McCartney inició un breve repertorio que tiene acostumbrados a sus seguidores más fieles con la denominada ‘Soundcheck’ o ‘Hot Sound’. Para estar allí, una veintena de fanáticos pagaron entre 1200 y 1400 dólares.
Durante 40 minutos disfrutaron de 12 canciones, desde la etapa con Los Beatles hasta algunos de sus éxitos como solista, que dio inicio con una ‘jam’ que sirvió para calentar motores.
Luego, McCartney, con una guitarra eléctrica Les Paul, arremetió con 'Honey Don't', el clásico de Carl Perkins que en Los Beatles fue interpretado en voz principal por Ringo Starr y por John Lennon, en una edición del disco 'Live At The BBC'.
El orden continuó con 'Coming Up', el hit del disco 'McCartney II' (1980); siguió 'Drive My Car' de Los Beatles; 'Celebration', de su primer proyecto clásico 'Liverpool Oratorio' (1991); 'Let Em In', de su ex banda Wings y el siguiente fue el tema del disco 'Beatles For Sale', el adorable 'I'll Follow The Sun'.
Los últimos fueron el clásico 'San Francisco Bay Blues'; el bailable 'Mrs Vandebilt' de su aclamado álbum 'Band On The Run' (1973); el breve 'Ram On' en ukelele y el tradicional 'Midnight Special'. El final se dio con 'Lady Madonna', el single que Los Beatles editaron en 1968.
Paul se dio por satisfecho, saludó al puñado de fans que estuvieron a varios metros del escenario y de esa manera se preparó para su primer concierto en el Ciudad La Plata, el segundo desde su regreso a la Argentina, tras la conquista en Córdoba del domingo pasado.

FOTO: Julio Martínez (Calico Skies Blog)

martes, 17 de mayo de 2016

DESCARGÁ EL PROG 114 DE CALICO SKIES RADIO CON 'ONE ON ONE ARGENTINA'

Buenos Aires, 17 de mayo (Calico Skies Blog).-


Primera hora:


Segunda hora:



Programa especial con la cobertura del regreso de Paul McCartney a la Argentina con el show en el estadio Mario Kempes de Córdoba y la previa de los conciertos en La Plata.
Además, las secciones clásicas del primer programa de radio sudamericano dedicado a la vida y obra de McCartney.

Por www.wanradio.com a las 20 (hora argentina)
En costa atlántica por FM Bas 97.9 y FM Bahía 101.5
Domingos repite por www.radioborder.com.ar a las 22, hora argentina.

Horarios Calico Skies Radio 2016
17.00: DF Mexico
18.00: Perú, Ecuador y Colombia
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